Posted by: camiloaa on: December 22, 2009
No podemos contar sino lo que está en nuestra cabeza. No hay nada en nuestra cabeza que no haya estado antes en nuestros sentidos. Un día todas esas cosas se acumulan hasta querer salir, entonces decidimos contarle al mundo esas “tantas” cosas que tenemos por decir.
Comenzamos a contar historias, a inventarnos personajes, a tratar de idear un mundo diferente donde nos volvemos dioses. Pero claro, las “tantas” cosas que teníamos por contar resultan no ser tantas. Los mundos imaginados son mas pequeños que el asteroide B612, pero a diferencia del principito no hay aves migratorias que nos lleven a otros mundos.
Podríamos imaginar que ni no he escrito nada nuevo en meses es porque no hay nada nuevo en mi cabeza. Si embargo no es así. Hay cosas nuevas todos los días, pequeños y grandes estímulos a mis sentidos que activan cosas nuevas dentro de mi.
¿Por qué no escribo entonces sobre el blanco que cubre hoy la ciudad? A fin de cuentas eso es un fenómeno muy especial en esta ciudad donde la nieve no dura un día completo sin derretirse. Aún así esta frase será todo lo que escriba sobre el invierno en Göteborg.
Ocurre que nunca he escrito dos líneas por mi mismo, ocurre que siempre dependí de una voz, mi musa, que me dictaba lo que escribir. Pero esa voz se fue durante mis primeros meses en Suecia, y ahora me deja solo con mis ideas, sin un camino para hacer nada útil con ellas.